La prisión política y la imagen del amor


Para Bernardo y María Isabel, ejemplo y esperanza

El sistema de justicia del Estado-empresa guatemalteco opera con precisión matemática, mecanismo de relojería que no se detiene y regresa, claro, a los mismos lugares: justicia pronta, eficaz y cumplida contra defensorxs de derechos; ambigüedad y dilaciones cuando se trata de investigar a políticos corruptos, a los que desvían ríos o desarrollan proyectos sin consulta previa (eternas esperas hasta que a alguien se le ocurra certificar lo conducente).

Solo así entendemos que en el departamento con el índice de impunidad más elevado (Alta Verapaz, 97.06%), la condena a Bernardo se haya producido en tiempo récord, y sin sustento probatorio.

La prisión política es otra forma de tortura, al prolongar el tiempo, al vaciar las horas en pausas inacabables, nunca suficientemente llenas, siempre a la espera de quien sabe qué: sobresalto, noticia, novedad que interrumpa la rutina agobiante. Lo saben, y lo han compartido, Rubén, Ramiro, Rigoberto, Jovel, Esteban, Saúl, Rogelio, María, tantos otros que han vivido prisiones prolongadas.

Pero a los torturadores y mutiladores de la alegría, es decir, el sistema de justicia del Estado-sombra guatemalteco (túnel oscuro donde se esconden los derechos y el bien común) se les escapa la dignidad y la entereza, los gestos sencillos que multiplican convicción y lucha, dentro y fuera de la cárcel. 

La condena a Bernardo Caal Xol pretende aplazar los tiempos del afecto, pero la imagen que queda grabada, por lo tanto eterna, es esta: la complicidad amorosa que destruye muros y celdas, la ternura que repliega resoluciones inculpatorias. No es la imagen de la derrota. Es la imagen del amor, sí, con mayúsculas. El AMOR.

Andrés Cabanas, 10 de noviembre de 2018



Palabras de Bernardo Caal, al conocer la sentencia condenatoria

Siete años y cuatro meses me ha condenado un Juez de Cobán. Maniobra de las empresas que tienen secuestrados los ríos Oxec y Cahabón.

Me anima más a seguir luchando.

La sentencia no tiene fundamento. Puras acusaciones falsas y montaje.


Bernardo Caal Xol. Preso político.



·#CaravanaMigrantes: reinventar fronteras geográficas y políticas


Andrés Cabanas, 5 de noviembre de 2018

Marchas forzadamente voluntarias, desarraigos que generan apegos nuevos. Sorprendentes estas caravanas que surgen del hambre y -más allá del nivel de consciencia y la intencionalidad- revientan fronteras y categorías políticas.

El empobrecimiento extremo -no los análisis y propuestas académicas y organizativas- redefine la geopolítica: corresponde ahora intentar interpretar sus nuevos límites. 

Miles avanzan hacia la frontera de Estados Unidos: según organismos de acompañamiento a migrantes en México, suman cuatro caravanas y diez mil personas, veinte días después de iniciada la primera marcha. Un número similar de militares y guardias nacionales y fronterizos los esperan al otro lado de la línea dibujada por los humanos. Después de muchos años, la frontera sur USA está donde le corresponde geográficamente estar, y no dónde la situó la dependencia política de los gobiernos-alguacil centroamericanos: al sur de México, entre Honduras y Guatemala.

Individualidades que caminan juntas sin hacer aún colectividad (Ismael Moreno); nuevos sujetos transnacionales con derechos (Juan Hernández Zubizarreta); desplazados forzados o migrantes; éxodo desesperado y/o caravana con sentido político; renuncia a luchar en su propia tierra; manipulados por la izquierda y por Donald Trump. Interrogantes para construir respuestas, por descabelladas que parezcan.

En todo caso, contra esta multitud indescifrada se construye en esta época la seguridad hemisférica, no contra la amenaza soviética-china-roja-cubana-comunista-guerrillera. Contra ellos: miles de deslocalizados y ciudadanos puramente nominales, que están fuera de los circuitos limitados del desarrollo, el emprendedurismo, el sálvate a ti mismo, la ciudadanía liberal, la democracia electoral representativa, y recuperan a paso lento o a trote sudoroso el territorio, la identidad y los derechos. Para ellas y ellos, para nosotras y nosotros.

Las esperanzas son aún difusas, el costo es el abandono de lo propio. Pero ¿y qué si esto acaba pronto y regresan sin alcanzar sus objetivos? ¿Y qué si este es el paisaje normal -no normalizado- en los tiempos que ya se vinieron?

Fascismos neoliberales promueven odio y cierran fronteras y derechos. Personas, miles de personas que salen de todas partes, abren caminos, inciertos, riesgosos, confusos, nuevos, dignos. Se mueven. Están en el corazón y la boca de todas y todos.