Groenlandia, cuando el enorme iceberg está en llamas

Groenlandia es, para Trump, un “pedazo de hielo frío y mal ubicado” que a nadie sirve, solamente a la sacrosanta, indeterminada e ilimitada concepción de la seguridad (inter)nacional de Estados Unidos. Por eso se van a apoderar de ella, dice (o grita) por las buenas o por las malas.

Por las malas es con abuso de fuerza, siempre bruta, como acostumbran hacer y acaban haciendo. Por las buenas se refiere a comprar el territorio groenlandés, al que como buen empresario especulador-gobernante, Trump ya ha puesto precio: 700,000 millones de dólares. Entre  200,000 y un millones de dólares, confirma sin afirmar otro gobernante empresario, Vladimir Putin. Trump y Putin deben estar pensando que es un buen negocio: un mil millones por 2166 millones de km2 resulta ser una inversión redonda.

La anormalidad no es fijar el precio a un territorio sino plantearse siquiera la posibilidad de comprar lo que no es comercializable, lo que pertenece a todas (incluidas generaciones pasadas y futuras) y no es propiedad de nadie. En Groenlandia, siguiendo la tradición inuit, no existe el derecho de propiedad sobre la tierra, sino el derecho de uso, en lo que coinciden con cosmovisiones indígenas latinoamericanas y debería ser consenso común: habitamos un pequeño espacio de tierra en un momento, y tenemos la obligación de conservarlo para los que vienen después.

La propiedad privada, ese concepto malvado opuesto a la comunidad, que nos hace voraces y nos vuelve seres extremadamente individuales, hablemos de Groenlandia o de  Guatemala.

A partir de aquí todas las interrogantes resultan grotescas:

  • ¿Es normal plantear la compra de un territorio ajeno, por más que ya se ha hecho o lo hacen las empresas transnacionales que compran pedazos de territorio o se lo apropian? 
  • ¿Qué se compra, el espacio físico, la tierra, el subsuelo?
  • ¿El cielo circundante y las nubes están incluidos en el precio?
  • ¿Y las estrellas, cometas en tránsito, auroras boreales y todo tipo de cuerpos celestes? 
  • ¿Se compra y cuánto vale -o es prescindible- la población que lo habita?
  • ¿Qué sucede con la cultura, la identidad, los recuerdos, los sueños, vinculados al territorio? ¿Carecen de interés alguno?

La pregunta del millón: ¿Qué hacemos con las y los poetas una vez el país sea comprado?. Las poetas, esos seres inencajables en cualquier transacción comercial.

Aprovechemos, es un buen momento para curiosear sobre la poesía inuit de Groenlandia. Este es el poema Iceberg en llamas de la poeta Jessie Kleemann:

El enorme iceberg está en llamas
prendido
por
una derrumbada
piedra.
El blanco no es blanco
es rojo.
El enorme iceberg está en llamas.

No lo saben Trump  ni Vladimir Putin, pero los grandes o pequeños pedazos de hielo guardan historias y memorias de muchas vidas pasadas y futuras. Y atesoran luchas y resistencias. 

Andrés Cabanas, 23 de enero de 2026

Violencia, seguridad y derechos

El asesinato de policías (funcionarios públicos, la mayoría provenientes de contextos de bajos recursos) y la generación de un clima de terror e inseguridad (que, por su carácter inhibitorio, es en sí mismo un ataque y una limitación de los derechos de la población) requieren respuestas ciudadanas, sociales e institucionales. En mayor medida, cuando existen sospechas de que estas acciones están alimentadas por actores de poder que pierden control de instituciones o que hacen del caos ciudadano el centro de su propuesta política.

Estos actores de poder recurren a la violencia (y el asesinato) sin pudor y sin preocupación por los costos humanos que generan (por cierto, en la línea de la fase capitalista de la crueldad en la que para algunos analistas nos encontramos), y quieren convertir este momento en un gana-gana:

  • desmarcada

    quieren  demostrar poder-fuerza en un momento de debilidad, en el que ven cuestionada su capacidad para mantener el control en la renovación del MP, el TSE y el sistema de justicia (CC). Horas después de la derrota en las elecciones a representante del Colegio de Abogados en la comisión de elección del nuevo TSE (derrota más simbólica que pérdida de poder definitivo) reactivaron la criminalización del MP contra dirigentes indígenas (Basilio Puac, exvicepresidente de 48 Cantones) e incentivaron los motines carcelarios;   

  • desmarcada

    buscan por ello incidir en la renovación de estas instituciones, generando miedo y obstáculos a la participación;

  • desmarcada

    continúan alimentando la narrativa de un gobierno ilegítimo y que debe ser removido, con llamamiento directo al golpe de estado; 

  • desmarcada

    desgastan al gobierno actual, tanto si no actúa (debilidad) como si lo hace (asumiendo planteamientos y propuestas conservadoras);

  • desmarcada

    prefiguran una campaña electoral centrada en diálogos sobre la violencia y soluciones de fuerza


Frente a este contexto caótico-coyuntural-estructural, el mensaje presidencial de 18-01 deja la certeza de la implantación del estado de sitio como respuesta, sin despejar dudas y abriendo nuevas interrogantes. 


Interrogante principal: ¿Es el estado de sitio una herramienta adecuada para enfrentar estructuralmente estas acciones de violencia? Estructuralmente se refiere a identificar, contener y desbaratar estas estructuras criminales e identificar y denunciar política y judicialmente a las élites políticas y económicas que se benefician de sus acciones, las sostienen y posiblemente dirigen.


Dudas:

-¿De qué información se dispone sobre las estructuras políticas y económicas que respaldan la violencia y el crimen organizado, y cuando se hará pública

-¿Qué acciones inmediatas administrativas, económicas, políticas o judiciales (por ejemplo, prohibición de acceso a fondos del Estado a través de contratos y empresas, que siguen alimentando a actores corruptos) se dictarán a partir de esta información.


En mi opinión, los estados de sitio y las medidas de excepcionalidad no solucionan estructuralmente la violencia político-criminal, por estas razones. 


-Tienen carácter más simbólico, de demostración y exhibición de poder-control, que de efectividad real en el combate a la criminalidad, mucho menos cuando esta tiene vínculos y se alimenta -u origina- de actores de poder económico y del control de las instituciones del Estado. 

-Su naturaleza generalista genera riesgos de arbitrariedad en su ejecución, de forma que sean aprovechados para fines distintos a los que se plantean, por ejemplo para promover o impulsar desalojos pendientes de territorios en disputa con comunidades y pueblos indígenas. 

-Refuerzan imaginarios y propuestas de mano dura y de respuestas de fuerza, antes que políticas, a tensiones sociales. Se puede traspasar una línea roja en la que se logra seguridad, con riesgo de democracia, derechos y libertades (aunque sea por la vía de la autolimitación de derechos). 

-El estado de sitio decretado no garantiza per se que serán combatidas las redes político-criminales, sino existe capacidad y voluntad política suficiente.


La zafiedad de la puesta en práctica del actual escenario de violencia (entre otros, el absurdo de que un reo solicite abiertamente un golpe de estado), el ensañamiento contra población empobrecida (policías), la mala lectura del sentir de la población (no se produjo el acompañamiento esperado en términos de movilizaciones sociales) y la cultura política de parte de la población, capaz de identificar los intereses de poder detrás de la puesta en escena inmediata, así como el actuar del Ministerio de Gobernación, limitan por ahora esta ola de violencia. 


En el corto y medio plazo, la población espera y necesita acciones reales contra los actores político-criminales que hoy promueven la violencia en prisiones y, siempre, alientan un estado de corrupción e impunidad que beneficia a unas pocas personas, a costa de los derechos de las mayorías.

Andrés Cabanas, 19 de enero de 2026

Premios, castigos y resistencias varias en el nuevo desorden mundial

Muchas cosas pueden suceder o están sucediendo en estos tiempos en los que los poderosos se transfieren entre sí los premios que ellos mismos se otorgaron, y que son irrelevantes para mucha gente. Es el reflejo de la época, se miran en su espejo y se preguntan, parafraseando a Samaniego: ¿habrá otro más poderoso y desvergonzado que yo?

Las élites se disputan y reparten el mundo, y en estas dinámicas las luchas de los pueblos se invisibilizan y se vuelven más complejas. Pasa en Palestina y pasa en Venezuela, donde se tiende a marginar al Pueblo con mayúsculas y a los pueblos diversos que conviven en el territorio: el pueblo favorable al gobierno de Maduro y Delcy Rodríguez, el pueblo opositor a este gobierno pero partidario crítico del proyecto bolivariano, el pueblo enfrentado a Maduro y la revolución, que acepta la intervención extranjera y solicita un cambio de régimen.

Esta fase del capitalismo  (capitalismo de la crueldad, extraordinariamente deshumanizado) oscila entre el uso de la fuerza militar, a gran escala (Palestina, Venezuela), el chantaje y la extorsión económicas (aplicación arbitraria de aranceles), el ocultamiento y la hiperbolización de la realidad (a través de un control mayoritario de las redes de comunicación), las amenazas permanentes (México, Cuba, Colombia, Brasil…), la legitimación de la intervención extranjera en todos los asuntos internos, la opción del fraude electoral, las mentiras como estrategia de comunicación, los insultos como forma de relación… Se reconfigura el ejercicio del poder, actores y formas de dominación en un contexto de explotación y marginalización extremas.

Los factores de contención a la multiplicación de las agresiones a los derechos y el renovado poder de elites planetarias son, en primer lugar, internos: en mayor medida, las movilizaciones populares en Estados Unidos, numerosas pero ocultadas por los medios de comunicación; en menor medida, la esperanza-espera de un cambio de rumbo en las elecciones intermedias de noviembre, porque esto implica apostar por una institucionalidad que está siendo desbaratada. Otros factores de orden interno: la toma de postura de los migrantes como nuevo actor y las contradicciones que generan muchas acciones de Trump que, si bien tienen una orientación estratégica clara (manifestación continua de poder y demostración de fuerza para reconfigurar el poder) enfrentan desvaríos tácticos, en la medida que la personalidad y sabiduría políticas de Trump se basan en su experiencia como empresario inmobiliario especulador y comunicador en programas de entretenimiento superficial.

Los factores externos implican que las múltiples amenazas ejercidas sobre diferentes actores y territorios pueden incentivar la solidaridad, como sucedió en el caso de Palestina durante 2025 (aún de forma insuficiente) o plantear nuevas movilizaciones nacionales alrededor de la defensa del derecho a decidir y la soberanía de cada pueblo y territorio. Esto es especialmente importante en América Latina, universo que el corolario Trump a la Doctrina Monroe define como territorios administrables, donde puede imponer su voluntad y acentuar su dominio. 

Oponer proyectos, estrategias, dignidad, valores, paz, respeto, sororidad, solidaridad, derechos, a un mundo reconstruido (en reconstrucción) para la guerra, la maximización del lucro -aún a costa de daños a las personas y la madre tierra-, la moral y la ética hechas a la medida de quienes mal gobiernan, la ausencia de derechos (de regulación para el uso de la fuerza y la arbitrariedad) requiere multiplicar resistencias locales y globales en articulación y también en reconstrucción, en la medida que antiguos discursos, actores y formas de accionar pueden no ser totalmente útiles en este periodo o -en cualquier caso- necesitan ser actualizados y renovados en función de cambios generacionales, nuevas formas de realizar la comunicación, concienciación y participación de sectores ahora desmovilizados y especialmente, la definición prioritaria de consensos y acuerdos entre diferentes fuerzas. 

Andrés Cabanas, 18 de enero de 2026

Palabras a la izquierda, en un mundo de derechas sin derechos

¿Nos quedamos con las verdades oficiales, las palabras supuestamente neutrales, objetivas e imparciales? O exponemos con fuerza nuestra visión del mundo.  

Esto leímos (seis titulares recientes de Prensa Libre tras la invasión a Venezuela):

1-Operación militar logra la captura de Nicolás Maduro. El Ejército de EEUU incursiona en territorio venezolano y arresta al presidente y a su esposa.

2- EEUU derroca a Maduro. Ataque militar en Caracas permite arresto del dictador y su esposa, quienes fueron trasladados a Nueva York.

3- Trump reclama acceso total a Venezuela, que llama a cooperar.

4- EEUU inicia proceso legal contra Maduro.

5- EEUU incauta petrolero ruso vinculado a Venezuela.

6- Guatemala aboga por la restauración democrática.

Los titulares que los grandes medios no van a redactar:

1- Operativo paramilitar e ilegal invade territorio venezolano, secuestra al presidente y a su esposa y compromete la libertad y los derechos de la población de Venezuela.

2- El gobierno y el complejo económico-militar de Estados Unidos secuestran al presidente de Venezuela, a través de un operativo paramilitar y sangriento, que provocó al menos 100 muertos.

3-Trump amenaza con el despojo ilimitado de los bienes del pueblo venezolano, especialmente el petróleo existente en su subsuelo.

4-Comienza en Estados Unidos un proceso judicial ilegal y extraterritorial contra el presidente de Venezuela y su esposa.

5-Nuevo hecho de pillaje y saqueo de petróleo de Estados Unidos en aguas internacionales.

6-El gobierno de Guatemala legitima, al no condenar, la invasión de Venezuela. En horas de deterioro fatal de la democracia, la convivencia y los principios a nivel global, la cautela diplomática, no tiene cabida pretender quedar bien con todo el mundo y anteponer el pragmatismo a los principios.

 

 




Andrés Cabanas 9 de enero de 2026

Decálogo del neocolonialismo y el renovado imperialismo de USA

1.     El mundo es un espacio lleno de recursos y bienes para satisfacer el modo de vida consumista, derrochador, y en muchos casos superficial, asociado al sueño americano. Todos los recursos pertenecen o sobre todo estos recursos tiene derecho innegociable USA.

2.     El poder se basa en la capacidad de utilizar la fuerza, de forma masiva e indiscriminada. El mundo se divide entre quienes tienen poder-fuerza y los que no. A los primeros se les respeta o soporta (Rusia, China…). Contra los segundos se cruzan todos los límites.

3.     La diplomacia es el ejercicio continuo del chantaje, la amenaza, la violencia, el desprecio, el lanzamiento de operaciones militares mientras se está negociando (Venezuela), la falta de palabra, el incumplimiento de compromisos, el cambio de las reglas de juego. La diplomacia es la continuación estricta de la guerra, por otros medios.

4.     Nunca hubo amigos para los Estados Unidos, menos hoy. Ni los más lacayos y subordinados (Milei), ni las flamantes Premio Nobel de la Paz (Machado) logran un trato igualitario: al contrario, la sumisión genera una espiral de demandas e imposición cada vez mayor.

5.     Para USA los territorios son fuente de dinero y las poblaciones que los habitan son simplemente prescindibles. Se lanzan ataques (Gaza como ejemplo máximo, también Venezuela) sin que importen o se valoren los costos humanos. Se trivializa la guerra, se magnifica y exalta el poder de fuego, se deshumaniza la sociedad.

6.     La incertidumbre, la volatilidad, la falta de reglas claras, la improvisación en algunos casos, las contradicciones y cambios en discursos y acciones, producen dividendos: ocultan la ignorancia y dejan fuera de juego a quienes siguen apostando por la preeminencia del diálogo y los consensos, en el marco del derecho internacional.

7.     Trump y sus estrategas sustituyen el conocimiento del contexto y la inteligencia política por el uso de la fuerza. Para ellos no hay sociedades ni pueblos en movimiento. Su conocimiento de los países se reduce a tres o cuatro ideas esquemáticas sobre sus presidentes. Pero esta ignorancia lleva a cometer errores, por ejemplo, si ignoran el componente popular del gobierno del PT y Lula en en Brasil, o la base nacional-popular que sustenta el proyecto de Morena y Sheinbaum en México (independientemente, en este análisis, de sus vacíos).

8.     Trump es un personaje bastante ignorante, hepático, violento, autoritario, egocéntrico, probablemente haya cometido abusos y delitos sexuales durante toda su vida, es un HDMS (hijo de mal semen) pero -parafraseando a un gobernante gringo al referirse al dictador Somoza- es nuestro HDMS. Es el actor que da voz y presencia a una estrategia de dominación y control que renueva las formas e inaugura una nueva fase de acumulación y despojo.

9.     El uso de la fuerza y las amenazas permanentes, que pueden ser revertidas en el caso de amenazas económicas como en el caso de los aranceles, son irreversibles cuando implican intervención directa en otros países.

10.  El abuso de la fuerza y el poder de un solo país se enfrenta con respuestas multiregionales y alianzas globales, sustentadas en profundos acuerdos en cada territorio. La ignorancia de unos pocos se contrapone con inteligencia y diálogos, el afán de lucro y la deshumanización con sororidad, la violencia y la imposición con consensos y cuidados compartidos. 

 

Andrés Cabanas, 4 de enero de 2026

Trump y Venezuela: cuando la solución es el problema

Lo que decimos y cómo lo decimos, importa, para evitar que el relato del poder terrorista e impune y de la violencia se imponga sobre el relato del derecho a decidir de los pueblos, la convivencia y la paz. Palabra por palabra.

El bombardeo en Venezuela no es ataque sino invasión y agresión, con afectación de la integridad territorial de Venezuela, su soberanía y de las normas del derecho internacional.

Nicolas Maduro y su esposa no fueron capturados, sino secuestrados de manera ilegal, por un grupo de soldados extranjeros terroristas y criminales, que actuaron extrajudicialmente.

La invasión, a pesar de lo que Trump dice, no es un espectáculo televisivo. Este lenguaje legitima la agresión, trivializa la guerra y desconoce la violencia y el costo humano detrás de cada acción de fuerza.

El debate no es el control del narcotráfico, la preocupación por la democracia (en estos tiempos de neofascismos y democracias agotadas) o los flujos migratorios, porque a estas alturas sabemos que el poder de Estados Unidos se sustenta en la criminalidad y el uso constante de la fuerza.

La invasión tiene que ver con el petróleo, pero no es solamente el petróleo. Tiene que ver con la reafirmación del poder de decisión de Estados Unidos en Latinoamérica. La invasión se produce menos de un mes después de la publicación del Corolario Trump a la Doctrina Monroe, que considera Latinoamérica como territorio subordinado y “administrable” por Estados Unidos. Se produce un día después de la visita a Venezuela del enviado especial del presidente chino, estableciendo una línea roja geoestratégica, que ni Rusia ni China podrán traspasar (a cambio de…).

El debate no es Maduro sí, Maduro no, aunque el personaje político no sea de nuestro agrado y algunos consideramos que el proyecto de cambio de Venezuela se malogró por la continuación del extractivismo, el recambio de élites y la sustitución del poder comunitario por un Estado centralizado y burocratizado. El debate es la defensa de la soberanía, la autodeterminación y proyectos políticos y sociales de los pueblos, sin interferencia ajena.

La invasión no es un hecho puntual en el tiempo ni circunscrita a un lugar. Tampoco es el desvarío de un pederasta arrogante y egocéntrico, sino una estrategia de largo alcance, que se manifiesta de diversas formas: presión económica (Argentina, Brasil), intervención electoral directa (Honduras, Ecuador), amenaza de intervención (Panamá), acciones de desgaste para el debilitamiento del apoyo social a gobiernos progresistas (Colombia, México). En Guatemala esta intervención opera hasta ahora a partir de la dependencia económica y el control por parte de Estados Unidos de sectores estratégicos (seguridad, puertos, fronteras, parte de inversiones), sin descartar un intervencionismo mayor en el próximo periodo electoral.

La solución de ahora es el problema, a partir de ahora: la amenaza de intervenciones militares constantes, cada vez más agresivas, y la pérdida de espacios para el desarrollo de proyectos populares en cada uno de los países de Latinoamérica. También en Guatemala, si no tenemos la capacidad de generar grandes movilizaciones sociales articuladas internamente, a nivel regional y continental. 

Andrés Cabanas, 3 de enero de 2026

Hacer posible lo necesario

El levantamiento del pueblo tz’utujil de Tz'ikin Jaay (Santiago Atitlán) contra abusos del poder municipal puede ser uno de los hechos más relevantes, y poco analizados, de este 2025.

En un año dominado por la renovación de fuerzas de sectores desplazados del ejecutivo en 2024 y por conversaciones políticas reducidas al enfrentamiento actores e instituciones del pacto de corruptos-actores gubernamentales (claramente invisiblizadoras de dinámicas y demandas sociales y de los pueblos), el levantamiento tz'utujil plantea otras lecturas de la realidad y otras rutas para superar el deterioro institucional y de la política e ir más allá de este Estado estructuralmente incapaz de operar en función del bien común. Anoto estas:

-Santiago Atitlán muestra un ejercicio posible de autoridad popular y comunitaria superior, por su legitimidad, a la autoridad formal. En este ejercicio, la colectividad y el bien común prevalecen sobre los intereses y decisiones de unos pocos. 

-Muestra asimismo formas de organización y decisión para la gestión de lo público y la resolución de problemas que van más allá de la delegación de autoridad vía partidos políticos y representantes electos, delegación que en la práctica otorga impunidad a estos representantes para que operen en función de sus intereses privados.

-Logra capitalizar el hartazgo de la población frente a la corrupción, como síntoma del hartazgo frente a un Estado construido para el despojo y no para el servicio.

-Por fin, dando continuidad a procesos anteriores, especialmente el levantamiento de 2023 y la propia actuación comunitaria para la retirada de jaulas ilegales de tilapia, las acciones de las autoridades comunitarias y ancestrales tz’utujil disputan ámbitos de acción tradicionalmente reservados a los poderes republicanos formales (en este caso la Municipalidad) en la medida en que estos poderes se muestran incapaces de resolver demandas y problemáticas planteadas por la población.

El contexto global, en el que las demandas comunitarias (consensuadas entre amplios sectores de la población, lo que explica su amplio apoyo) se entrelazan con dinámicas globales, la acción de Santiago Atitlán plantea de nuevo el debate sobre la imprescindible transformación de este Estado, la superación del pacto constitucional de 1986 y la reflexión sobre nuevas formas de organización en las que las decisiones comunitarias son preponderantes, y la formalidad legal e institucional se subordina a estas, no al revés.

Es un escenario de incertidumbre,  porque implica abrir nuevos horizontes. Es un escenario de esperanza, porque hace posible lo necesario.

Andrés Cabanas, 10 de octubre de 2025

Libertad para Esteban Toc y todos los perseguidos y presos políticos

Para los sectores de poder que apuestan a encarcelaciones masivas, en las peores condiciones, las medidas sustitutivas otorgadas a el exvicealcalde indígena Esteban Toc son un revés.

La Jueza siguió sin fisuras el guion del Ministerio Público: 1. Acusar primero e investigar después. 2. Criminalizar el derecho de manifestación pacífica y expresión, considerándolo asociación ilícita, sedición, terrorismo, obstaculización a la acción penal y obstrucción a la justicia. Sin embargo, no se animó a reingresar a Esteban a la cárcel.

La respuesta masiva al enésimo episodio de persecución arbitraria, discriminadora y claramente política (por parte de un Ministerio Público que actúa cada vez como gobierno paralelo, partido político o ente electoral que limpia el escenario para los próximos comicios) logra reducir el impacto de la agresión a la organización comunitaria y popular y a la dirigencia que representa las demandas de esta organización.


En sentido contrario a algunos análisis manejados por actores del pacto de corruptos, la suspensión de las actividades por la independencia del 14 y 15 de septiembre en Sololá y las movilizaciones (especialmente la multitudinaria del 5 de septiembre en Sololá) muestran una organización comunitaria y de los pueblos activa y con capacidad de articular esfuerzos, que además empezó a generar un efecto dominó en otros territorios (San Cristóbal Totonicapán) y amenazó o amenaza con resquebrajar uno de los escasos instantes (la celebración de la independencia) en los que los sectores dominantes tradicionales logran imponer cultural y simbólicamente su idea de nación (posiblemente, ligar a proceso pero permitir la prisión domiciliaria es un intento para debilitar la oposición a los festejos de independencia).


El MP, el sector justicia, actores políticos y los poderes económicos articulados en el pacto de corruptos parecen tener clara la amenaza para su poder impune de la organización y articulación de pueblos indígenas, comunidades y sectores populares.  Lo que no logran calibrar, y los descoloca permanentemente, son los tiempos y las formas en que esa organización se manifiesta e interrumpe la monotonía del poder tradicional. Cuando la consideran debilitada y desunida, se encuentran con 106 días de movilizaciones masivas, nacionales, articuladas y con capacidad de involucrar a amplios sectores sociales. Cuando apuestan a respuestas violentas que impulsen una espiral de nuevas acusaciones, los pueblos y comunidades optan por el cuestionamiento y la disputa de símbolos. Cuando piensan que las demandas coyunturales y las luchas propias de distintos pueblos y organizaciones anulan la capacidad de acciones conjuntas, se encuentran con que las reivindicaciones estratégicas afloran de nuevo, y en estas hay coincidencias sobre la patria que no somos y el pluripaís que queremos ser. 






Andrés Cabanas, 6 de septiembre de 2025