Jimmy Morales, 15 de septiembre y unidad nacional


Andrés Cabanas

Reconforta saber que "la fe es lo que nos une a los guatemaltecos, nos identifica"*  y da sentido a esta invención colectiva todavía llamada Guatemala. Cualquiera se confunde y pensaría que nuestros símbolos patrios son, orden aleatorio, el atol, un tamal, el chocolate con churros o la insustituible sopa levantamuertos. Pero no. Lo aclara el Presidente que, como el actor que es y nunca deja de ser, sabe mucho de identidades, aunque sean impostadas y postizas.

Lo sentimos por todos los demás, simples mexicanos autoidentificados por el “tequila y el charro”, aunque algunos se empeñen en reivindicar la primera revolución agraria del siglo XX, el Estado social mientras duró y el que quiere ser de nuevo, a Lidia Cacho, Rosario Castellanos o Carlos Monsivais. Lástima por todos esos pueblos sin historias ni sueños compartidos, apenas el “tango, el asado y el fútbol…O tal vez los toros, el flamenco y la guitarra", elementos integradores que nos llegan ni a la suela de los caites.  Nada como nuestra fe y la selección nacional de fútbol, que nos permite, diserta el Presidente incorruptible, "unirnos a una sola voz".

Es un lujo tener un mandatario que, a falta de otras capacidades, defiende sin rubor medias verdades y propaga aporías sin discusión alguna (aporía, Mister Jimmy, es algo muy difícil de entender y explicar).

De todas formas, como la fe es la "certeza de lo que no se ve", conviene adornarla y amplificarla con accesorios más visibles y reales. Por ejemplo, las banderas, cada vez más numerosas y grandes, que cubren de cabo a rabo las planicies urbanas a medida que se aproxima el 15 de septiembre (nacen, crecen, se reproducen y después no mueren, simplemente se transforman, principio de conservación de la energía que bien podría ser útil como discurso de Estado conservador reconfigurado). Banderas que se propagan como plaga terminal sin antídoto que las detenga, aunque ninguna alcanza la dimensión física y estrambótica de la conocida como Bandera Baldetti-CashLuna (en mayúsculas y negrita, porque puede tener vida propia)44 metros de altura que se yerguen majestuosos sobre un asta de 12 metros de altura (¿cabe hablar de pilastra adosada en el frontispicio del edificio de la República, o es un poco demasiado ampuloso? podría pensar el Presidente mayestático) y 56,000 dólares de costo, verdadera ostentación de poder.

El mismo papel simbólico desempeñan las bandas de guerra que por estas fechas llenan las calles de ruido y toman los espacios colectivos, con un sentido controlador y disciplinador, sin dejar espacio para el paseo, la reflexión, el trabajo, la diversión, la holganza o el retozo. Todo el país al ritmo de su paso marcial.

Fe, banderas, desfiles, ya nos aproximamos. Le añadimos la mención a la unidad (construida sobre la anulación de las diversidades: pueblos, géneros, familias, de opciones sexuales...), la certeza y la seguridad jurídica de las inversiones, la seguridad nacional, el desarrollo, y completamos loa conceptos básicos de la línea del poder que se ha construido desde 1524 hasta el Pacto de Corruptos y el Pacto de Golpistas, el día exacto que es hoy.

¿Piensa usted que lo que nos identifica es la violencia, las injusticias, el racismo, el machismo, la individualidad que anula la comunidad, y que nuestra identidad colectiva pasa por reconstruir las diversidades, la plurinacionalidad, las familias múltiples, las libertades, incluida la sexual? No. Dios, Patria, Libertad, el lema histórico del exPresidente y exAlcalde Alvaro Arzú. El lema no escrito de los españoles que llegaron a saquear este territorio, hace más de 500 años. El lema del Presidente actual que -como no argumenta, solamente sentencia- nunca se equivoca.

A pesar de eso o precisamente por eso, se sostiene Jimmy. A pesar de sus incapacidades, su corrupción, su violencia, su falta de visión del bien común (es decir, falta de visión de un verdadero Estado) y su ilegitimidad. Pero Morales no es exactamente un outsider, un político fuera de los márgenes del sistema. Por el contrario, opera a conciencia y en ocasiones de forma magistral los símbolos de un poder históricamente conservador, que de nuevo se desliza peligrosamente hacia el militarismo y la dictadura.

Jimmy implica la apropiación simbólica del poder político, en manos de los sectores tradicionales, más o menos reconfigurados. Por eso es tan importante la disputa y reapropiación simbólica de todos los espacios.

Por eso, aunque no es suficiente, es importante desapropiarte del poder. O sea, para que entendás, destituirte y enjuiciarte, Jimmy Morales.

*En cursiva y entrecomilladas, declaraciones textuales de Jimmy Morales, la mayoría durante la celebración de un aniversario de la independencia en el Congreso de la República, 12 de septiembre de 2018.

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