Respuestas a la violencia

1.  Desde aquí  

La violencia política y/o la utilización política de la violencia, lanzan mensajes de confusión, intimidación e impunidad-exhibición de fuerza. No es necesario esperar resultados positivos y fiables de las investigaciones realizadas por instituciones cooptadas, poco objetivas y casi nada profesionales (PNC, Ministerio Público) para afirmar lo anterior. En ocasiones, interpretar los efectos de la violencia resulta más esclarecedor que intentar dilucidar todas las causales y motivaciones.

La violencia así entendida forma parte del paisaje preelectoral, un factor más de un proceso limitado y gravemente condicionado por los actores de poder tradicionales y emergentes, que se suma a una permanente deriva autoritaria de estos poderes:

-El poder político, incluso el surgido de elecciones formalmente democráticas, no tiene capacidad de decisión sobre el poder económico (caso veto en el Banco Central y Junta Monetaria).

-La Corte de Constitucionalidad (cinco pelones nombrados por otros pocos pelones) ordena, por encima del ejecutivo o el Congreso. Por encima, si es necesario, de la propia Constitución (caso Mazariegos y Universidad de San Carlos).

-La embajada de Estados Unidos decide a qué  corruptos señala y quiénes siguen siendo funcionales a sus intereses (casos Pineda, Arzú y Neto Bran). Qué porción del narcotráfico vale la pena combatir y qué otra no. ¿Qué presidente?: un hijueputa pero su hijueputa.

-El Tribunal Supremo Electoral continúa convenientemente debilitado.

-El sistema de justicia, especialmente la cúpula de la CSJ, funciona como extensión y operador de intereses criminales.  

-Los dueños de Meta y otras plataformas tienen capacidad de alterar algoritmos para generar opinión pública favorable (Colombia-Espriella, Brasil-Bolsonaro).

-La extrema derecha latinoamericana, con Milei de protagonista, no va a dejar que Guatemala quede fuera de su control, para la ampliación de su agenda restrictiva y autoritaria.  

Por activa y por pasiva, legal, ilegalmente o por la fuerza, el mensaje es de imposición y de control. En este escenario, ¿insistimos en trabajar de forma fragmentada, defendiendo intereses particulares, repitiendo discursos, aferrados a formas de hacer política sin capacidad de convencimiento y ampliación a sectores no organizados)?

A continuación, una reflexión sobre el fracaso de candidaturas unitarias de izquierda en el Estado español.

2.   Reflexiones desde la distancia

No esperábamos más de ellos. Ni estar a la altura de las (autoritarias) circunstancias, ni la renuncia a egos y privilegios políticos, ni saber leer el contexto y las demandas de la población.

Fueron (creo que conviene empezar a situarlos en el pasado) los mismos que redujeron a un proyecto individual la enorme energía colectiva del 15-M. Los que, una vez más en la historia de las izquierdas, antepusieron los reducidos lenguajes político-partidarios a las diversas expresiones de participación y organización social.

Agresores sexuales refugiados en colores y proclamas feministas.  Defensores de una única verdad frente a las polifonías de las plazas. Una mayoría, jóvenes con ínfulas de viejos dirigentes. Sí, los mismos que confundieron la toma de espacios de poder institucional (para mí o para mi partido) con el asalto al cielo.  

Sobre los restos de esta debacle anunciada toca hoy enfrentar el capitalismo de la barbarie 3.0, que trae en su mochila una peligrosa normalización de la violencia, la falta de empatía, la insolidaridad y el ultraindividualismo.

La distancia de lo que relato con respecto a Guatemala puede llevarme a esquematizar. La distancia también nos hace proyectar nuestros sueños y deficiencias en aquello externo que estamos viendo. Por eso considero necesario reiterar que cualquier extraño y confuso parecido con este país es pura coincidencia. Pero no está de más hablar para hacer que no pase, no vaya a ser que ya esté pasando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario