Los resultados preliminares para la renovación de los
órganos de gobierno de la Universidad de San Carlos, representan la victoria de
la dignidad y la honradez frente a la mediocridad y el latrocinio; el triunfo
de la indignación y el hartazgo ante la corrupción desatada y la usurpación criminal
de la USAC, reflejo de la cooptación usurera de la institucionalidad del
Estado.
Es relevante y meritorio cuando la dignidad se impone y es mayoría a pesar de innumerables cuellos de botella paralegales, y a pesar también del desencanto provocado por los escasos avances sistémicos contra la corrupción durante este periodo de gobierno.
Puede más el hartazgo, es más fuerte el sentir de una
ciudadanía ampliamente demócrata o demócrata en el sentido amplio del término,
con mención necesaria al nuevo liderazgo juvenil.
Por ahora, asistimos a un triunfo revitalizador, a
contracorriente de un mundo que abraza la violencia, las mentiras y los callejones
sin salida que nos dicen que es imposible soñar otros futuros.
Bienvenida de regreso, universidad pública. Si todo sale
bien, bienvenido el retorno o la oportunidad del pensamiento crítico, diverso,
divergente, reconocedor de todas las epistemologías y formas de entender este
mundo, especialmente las cosmovisiones de los pueblos originarios.
Bienvenida juventud, siempre nos haces falta, apareces
cuando más se necesita: jóvenes activos en redes sociales y la disputa real,
con capacidad de articular y tejer propuestas y alianzas siempre complejas, que
nos enseñan de nuevo la necesidad de buscar mayorías amplias para, sí y sólo
sí, derrotar a las minorías siempre vivas. Interpelan la indiferencia,
entienden el contexto y la correlación de fuerzas, renuevan formas de acción, disputan
esperanzas.
Para vencer al 1% necesitamos ser más del 90%.
Andrés Cabanas, 5 de marzo de 2026
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